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Slow movements of glaciers are always fascinating when filmed in a time-lapse sequence. This video, for example, captures a series of 436 frames taken at Columbia Glacier near Valdez, Alaska, between May and September of 2007. The time-lapse was taken as part of the ongoing Extreme Ice Survey, an ambitious project to capture global warming-induced glacial retreat in the act. Some months ago, PBS channel showed a documentary called “Descent into the Ice”, in which a group of researches measured the speed of a glacier at the Alps. Once inside the glacier, 350 feet thick, they put a bicycle wheel mounted on a cantilever. As the glacier slides down the mountain, it spins the wheel. It moves two feet per day, or about an inch an hour. By speeding up his video record, we can see five month's worth of ice flow:
 El pasado 2 de mayo, el volcán Chaitén, en Chile, entró en erupción después de más de 400 años de inactividad. En pocos minutos, la nube de ceniza se hizo visible desde cientos de kilómetros y decenas de pueblos tuvieron que ser evacuados. Pocas horas después, en la madrugada del 2 al 3 de mayo, la zona se convirtió en un auténtico infierno. Por encima del volcán, una gigantesca nube negra dejaba entrever un impresionate aparato eléctrico, iluminando un paisaje que parecía sacado del Apocalipsis. (Seguir leyendo) Las imágenes se produjeron como consecuencia de la propia erupción. Los gases procedentes del volcán producen una alteración en la atmósfera, que se carga de electricidad y desata una gran cantidad de relámpagos.
De momento, la única víctima mortal ha sido una anciana de 92 años, quien murió mientras era trasladada a causa de una enfermedad que padecía. Miles de personas han sido evacuadas y no se sabe si la erupción durará días o semanas.
Fotos: Carlos Gutiérrez / Via: Menéame
Ver también: Catatumbo, la tormenta perpetua /¡Vancouver, ahí lo tenemos! / San Juan de Paricutín
 Si creías que habías visto todo en materia de puentes, tal vez te faltaba por ver el puente de Langkawi, en Malasia, un auténtico prodigio de la ingeniería. Se trata de una pasarela totalmente curva, que se extiende 125 metros sobre el abismo. La idea es acercar a los turistas al espectáculo de la naturaleza que ofrecen estas islas. Más info y fotos en Deputy-dog
 A 2.400 metros de altitud, sobre la cumbre del volcán Ijen, la tierra es amarilla y el aire irrespirable. En medio de una nube tóxica y pestilente, alrededor de 200 trabajadores luchan cada día por extraer las rocas de azufre con sus manos desnudas: muchos de ellos no superarán los 30 años de edad como consecuencia de los gases que destrozan sus pulmones.   La mina de Ijen, en Indonesia, es una de las últimas minas de azufre a cielo abierto que quedan en el planeta. Los gases sulfurosos son expulsados por el volcán a través de largas tuberías y al enfriarse se transforman en el preciado elemento, que los dueños venderán como combustible o para la fabricación de neumáticos y pesticidas. (Seguir leyendo) (English) Muchos de los hombres que trabajan aquí van descalzos y han sufrido todo tipo de quemaduras a lo largo de los años. Cinco minutos en este lugar bastan a una persona normal para caer enferma. Los dueños de la mina apenas pagan a estos hombres cuatro euros por cada jornada de trabajo, y aún así lo consideran un buen trato: es el doble de lo que les pagarían en cualquier plantación de café de la zona.
 El trabajo de la mina se divide entre los que separan el azufre de la roca y los que lo transportan montaña abajo. Estos últimos cargan sus cestas con entre 70 y 100 kilos de rocas y caminan durante kilómetros hasta la base del volcán. Muchos de ellos realizan este trayecto dos veces al día, al límite de su resistencia.
 El resto, los que despegan el azufre de la roca provistos de largas varas de hierro, pueden pasar hasta cinco horas respirando el humo que sale del volcán. Al final de la jornada, los habitantes de este pequeño infierno habrán arrebatado alrededor de 12 toneladas de azufre a la montaña. Y alguien a muchos kilómetros de allí se habrá hecho un poco más rico.

 Más info y fuentes: 1, 2, 3, 4
Si te ha gustado, menéalo.
Para saber más, no dejéis de ver esta impresionante galería de Michel L’Huillier (Esclavos del azufre) y su reportaje para El Mundo
 Placed at the top of the Ijen volcano, in Indonesia, this sulfur mine was opened in 1968. About 200 miners, known as the "sulfur slaves", work here everyday and carry 70 to 90 kg of sulfur in their baskets from the crater floor. The typical daily earnings of these miners are equivalent to approximately $5.00 US. and their life expectancy is only about 30 years.   Escaping volcanic gasses are channeled through a network of ceramic pipes, resulting in condensation of molten sulfur. This sulphur trickles out of the end of the pipes, solidifying nearby as it cools further. The miners then break up the sulphur deposits and carry them out of the crater to a nearby sugar refinery. Due to unprotected exposure to volcanic gases and loads of up to 100kg per trip, the life expectancy of the miners is low. Most miners make this journey twice a day. Serious injuries, especially chest and eye problems, are common but these men accept this form of martyrdom with resignation. The miner there get paid around $5 per day which is twice better daily income what they could earn on the coffee plantations.   A continuous upwelling of sulfur from fumaroles at the level of the lake is the basis of a thriving enterprise. Pure hot red sulfur, oozing out of hissing fissures, turns bright yellow as it dries. It’s then broken up into big chunks with hammers and loaded into baskets. Typical loads range from 70–100 kilograms, and must be carried to the crater rim approximately 200 meters above before being carried several kilometers down the mountain.   At the end of the day, nine to 12 tons of sulfur have been delivered. A natural source of sulfuric acid, the sulfur is used by oil refineries and in the production of detergents and fertilizers. But miners won't see the benefits. They'll just risk their lives again and again, working without any type of protection or security, only to earn some money to feed their families.    More info and sources: 1, 2, 3, 4See also: Slaves of Sulfur, splendid photographs by Michel L’Huillier.
 Los vecinos de la localidad estadounidense de Oak Lawn, en Illinois, han convivido durante varios meses con algunas de las señales de tráfico más surrealistas de la historia. Para evitar los constantes accidentes de circulación, las autoridades locales decidieron, en septiembre del año pasado, retocar las señales de Stop de la ciudad y añadir algunos mensajes humorísticos del tipo “Stop quiere decir Stop” o “Párate y huele las rosas”. (Seguir leyendo) (English) Aunque el objetivo de la iniciativa era utilizar el humor para llamar la atención de los conductores y reducir el número de accidentes, a las autoridades del Departamento de Transporte de Illinois no les ha hecho tanta gracia y acaban de ordenar la retirada de todas y cada una de las señales. En su opinión, tal y como recoge el Chicago Tribune, mensajes como “Stop, whoaaa!”, “Ey, ey, espera un minuto” o “Deténte peregrino”, no se ajustan a las leyes federales de señalización.
 La noticia ha sentado como un tiro en la localidad, donde, según el alcalde, las señales habían sido recibidas con mucho cariño y la gente empezaba a considerarlas como un signo de la ciudad. “Creo que la administración no debería tomarse a sí misma tan en serio”, ha asegurado el alcalde, “tenemos que trabajar seriamente, pero no está mal sonreír de vez en cuando y tratar de ser creativo en asuntos importantes". ¿A vosotros qué os parece?
Sobre señales polémicas, ver también: Paisaje con familia que corre
 In mid 2007 Oak Lawn authorities, in Illinois, began hanging some humorous additions to the city stop signs in an attempt to have drivers obey the signs. They added slogans such as "and smell the roses" and "means that you aren't moving" to 50 stop signs.  Now, according to Chicago Tribune, Oak Lawn will have to remove the signs after the Illinois Department of Transportation determined they violate the federal Manual on Uniform Traffic Control Devices.   Mayor Dave Heilmann was very disappointed with the decision. "The community loved them", he said, "and we heard from all over the country about how thinking outside the box was a good way to reinforce the message that people need to stop". "I think government needs to take itself less seriously," he added. "We have to take the work seriously, but it's OK to smile and to be creative in enforcing a serious message." What do you think about it?
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