simple is beautiful
Fogonazos
2 ... 2 ...

Wednesday, April 11, 2007

Adiós al 'American Star'


El American Star, el gigantesco trasatlántico que descansaba en las costas de Fuerteventura desde hace años, ha pasado a mejor vida. Según me cuentan varios lectores, los últimos restos se los ha tragado el mar a principios de mes. Éstas son las imágenes tomadas por un usuario de Flickr hace unos días. Una pequeña tragedia para aquellos que algún día soñamos con visitarlo. Descanse en paz.

Tuesday, April 10, 2007

Bruce Springsteen, de incógnito en una calle de Copenhague

La actuación del violinista Joshua Bell en el metro de Washington ha despertado un enorme interés en todo el mundo, pero no es, ni mucho menos, la primera vez que un gran artista protagoniza un acontecimiento parecido. El 23 de julio de 1988 Bruce Springsteen se aburría en uno de los actos de su gira por Dinamarca y decidió darse una vuelta por la calle. Allí se encontró con un músico callejero y le pidió que le prestara una de sus guitarras. Ambos tocaron juntos hasta seis temas diferentes mientras una multitud de curiosos e incrédulos se arremolinaba a su alrededor. Estas son las imágenes grabadas por un videoaficionado en la céntrica calle Strøget, en Copenhague.

El asunto apareció al día siguiente en las portadas de algunos diarios daneses. Bruce Springsteen había hecho algo parecido un mes antes, en la ciudad de Roma. El 13 de junio se dio una vuelta por la Plaza de España y estuvo un buen rato tocando con músicos callejeros ante un reducido grupo de 15 personas. Aunque el nivel de popularidad de Springsteen no es comparable con el de Joshua Bell, lo que está claro es que no todas las grandes estrellas están dispuestas a someterse a semejante prueba. (Seguir leyendo) (English)

Cara y cruz de la gloria callejera

Muy distinta es la historia del saxofonista Malik Yaqub, que descubro gracias a los amigos de Contraindicaciones. Yaqub fue considerado uno de los mejores saxos de EEUU en los años 50; tocó junto a figuras como Art Blakey, Jackie McLean o Red Garland y tiene grabados numerosos discos. Una serie de circunstancias, entre ellas enfermedad de las manos, le llevaron a terminar en las calles de Madrid, tocando por el día y durmiendo en un centro de extranjeros por las noches. Una tarde fue detenido cuando tocaba en Gran Vía y recibió una orden de expulsión del país por no tener papeles.

Bruce Springsteen performed incognito in the streets of Copenhagen

Joshua Bell's performance at the Washington tube has been reported all around the world but it is not the very first time that a famous musician takes part in an experience like this. On 1988, july 23, Bruce Springsteen skipped a VIP-arrangement during his tour in Denmark and took a walk down the street. There he met the street musician John Magnusson and asked him if he could borrow one of his guitars. Apparently they played a few songs together while about 50 people stopped around and listened to the music. This clip was recorded by one of them:

The performance made the cover of some danish newspapers the day after. A month before, on 13 Jun 1988, Springsteen had played with street musicians at the Piaza Di Spagna, Rome, Italy, in front of 15 people.

Monday, April 9, 2007

Esperando a los dioses

Perdida en una isla de la remota Melanesia, la tribu de los Yaohnanen espera desde hace años la llegada de un Dios que regresará para cubrirles de regalos: el Duque Felipe de Edimburgo. Según la mitología Yaohnanen, el marido de la Reina de Inglaterra es el hijo de un antiguo espíritu que habita en las montañas de la isla de Tanna, y reinará sobre los miembros de la tribu a su regreso. Por eso, cada vez que reciben una visita, los nativos exhiben las fotografías del príncipe Felipe con el mismo fervor con el que un católico mostraría la imagen de la virgen María.

A pesar de los miles de kilómetros que separan Londres de este pequeño archipiélago de la Melanesia, los nativos aseguran que el espíritu del príncipe Felipe se aparece con frecuencia y les habla. “No le podemos ver, – dice el jefe de la tribu - pero podemos escuchar su voz”

Averiguar la manera en que el duque de Edimburgo llegó a convertirse en un Dios para estas gentes no es un asunto sencillo. Los antropólogos han determinado que en algún momento de la década de los años 50 las creencias ancestrales de los Yaohnanen se mezclaron con las noticias que los visitantes ingleses traían sobre la familia real británica y el choque de culturas dio lugar a una nueva y exótica creencia. También se habla de la influencia de una visita del propio Príncipe a la zona en 1974. (Seguir leyendo)



Este tipo de choques culturales son especialmente frecuentes en esta zona del Pacífico y son conocidas como los “cultos cargo” o “cultos cargamento”. En la misma isla de Tanna existen otros grupos religiosos que esperan la llegada de un personaje conocido como “Jon Frum” o “John From”, un dios que vendrá de los cielos para traer todo tipo de mercancías y bienes materiales. El origen se halla en los movimientos de las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, que aparecieron súbitamente sobre el cielo de la isla arrojando todo tipo de provisiones.

En la mente de los indígenas aquellas cajas que caían del cielo llenas de comida quedaron fijadas como auténticos regalos de los dioses, y los aviadores que venían con ellas fueron tomados por poderosas divinidades. La historia quedó inmortalizada en la figura de "John From", probablemente después de que algún aviador se presentara ante ellos nativos como “John from America”.

Una vez que terminó la guerra, los soldados se marcharon por donde habían venido y los nativos quedaron sumidos en el desconcierto. Pronto empezaron a encender hogueras y a construir antenas de madera con la esperanza de que los aviones regresaran. En su manera de entender el mundo, si repetían exactamente lo que habían visto hacer a aquellos dioses venidos de los cielos, pronto llegarían nuevos aviones y barcos que llenarían su isla de regalos.

Por toda la Melanesia, desde Nueva Guinea Papua hasta las islas Salomón, docenas de comunidades sin contacto entre sí y con lenguas muy diferentes, desarrollaron los mismos extraños rituales. Aquí y allá los indígenas construían aviones de bambú, encendían fogatas para atraer a los aviones y hacían señales con antorchas como habían visto hacerlas a los soldados. Los antropólogos llegaron a mostrar su preocupación ante el hecho de que comunidades enteras habían dejado de trabajar con la esperanza de que la ayuda divina solucionara sus necesidades.

Hoy día, los seguidores de Jon Frum se siguen reuniendo en la isla de Tanna cada 15 de febrero para celebrar su particular ritual: un grupo de supuestos “soldados” desfila con sus fusiles de palo y la palabra USA trazada sobre su pecho. A continuación izan puntualmente la bandera estadounidense y realizan una serie de cánticos rituales con la esperanza de que Dios vuelva a lanzar sobre ellos su preciado “cargamento”.

Más info y fuentes: 1, 2, 3, 4 y 5

Sunday, April 8, 2007

El violinista entre la multitud

¿Qué sucedería si cogiésemos a uno de los mejores violinistas del mundo y lo pusiéramos a tocar de incógnito en el metro de una gran ciudad? El experimento lo acaba de realizar el diario ‘The Washington Post’ en la capital estadounidense con resultados muy interesantes.

El viernes 12 de enero de 2007, en plena hora punta, el violinista Joshua Bell, uno de los músicos más prestigiosos del planeta, se situó en el vestíbulo de la estación de L’Enfant e interpretó seis piezas magistrales de Bach y Schubert provisto de su stradivarius ‘Gibson ex Huberman’, una pieza única en el mundo. La actuación duró exactamente 43 minutos, durante los cuales prácticamente nadie se detuvo a escuchar. (Seguir leyendo)

Antes de realizarse el experimento, los expertos coincidieron en predecir que se terminaría formando un corro a su alrededor y que la gente sabría distinguir el auténtico talento. Sin embargo, de las 1.070 personas que pasaron por delante de Bell durante el tiempo que duró la prueba, solo siete se detuvieron a escuchar y la mayoría durante menos de un minuto. Un total de 27 personas echaron algo de dinero al sombrero, casi todos unos pocos centavos.

La experiencia lleva a los autores del artículo a realizarse algunas preguntas estremecedoras: ¿Tenemos tiempo para la belleza? Las imágenes registradas por las cámaras nos muestran un trasiego de ciudadanos demasiado ocupados en hablar por sus móviles o por llegar a la oficina como para detenerse a disfrutar por un instante. Afortunadamente, al final de la grabación una mujer se detiene ante Joshua Bell y espera a que termine la pieza. “Te vi en la Biblioteca del Congreso – le dice – Fue fantástico. Ésta es una de esas cosas que solo pueden pasar en esta ciudad”.

Leer el artículo en The Washington Post (Videos incluidos) Via: reddit

Relacionada: Concierto para focas

Monday, April 2, 2007

Rescate de un avión enterrado en el hielo

El 4 de diciembre de 1971, un avión Hércules LC-130 resultó seriamente dañado cuando se encontraba en una misión científica en algún remoto rincón de la Antártida. El avión sufrió daños en uno de los motores que debían sacarle del hielo y quedó atrapado a unos 1.400 kilómetros de la estación polar más cercana.

Afortunadamente, al cabo de tres días, un helicóptero de la Marina pudo acceder a la zona y rescatar a la tripulación y al equipo de científicos, pero los técnicos estimaron que la recuperación del avión sería demasiado costosa y arriesgada. Así pues, decidieron partir y dejar el avión abandonado a su suerte en mitad de la nada. (Seguir leyendo) (English)

Durante los siguientes años, el Hércules fue progresivamente enterrado por el hielo hasta que la cola del avión fue el único elemento visible en decenas de kilómetros. En algunas de las fotografías tomadas posteriormente, la gigantesca cola del Hércules emerge como un gigante olvidado entre la nieve.

Tuvieron que pasar diecisiete años para que la National Science Foundation, propietaria del aparato, reconsiderara la situación y valorara la posibilidad de rescatar el viejo Hércules de entre los hielos. Una vez que calcularon la diferencia entre financiar su recuperación y adquirir un Hércules nuevo, se decidieron a preparar una misión de rescate.

En enero de 1987 un equipo técnico provisto de potentes excavadoras procedió a desenterrar el gigante, con cuidado de no dañar el fuselaje. Durante los siguientes meses, el equipo repuso algunos de los componentes fundamentales, sustituyó los motores y desenterró el avión como si se tratara de una reliquia arqueológica.

Finalmente, el 10 de enero de 1988 el avión despegó desde el lugar del accidente y voló con éxito hasta la estación de McMurdo. De allí fue enviado a Nueva Zelanda donde se le realizó una puesta a punto que le permitió seguir operando durante algunos años en la Antártida.

Más: 1, 2, 3, 4 y 5 / In English: Recovery of an airplane buried in the ice

Ver también: Avión enterrado en la arena y El escuadrón perdido

Recovery of an airplane buried in the ice

On 4 December 1971, an LC-130 Hercules transport plane was damaged during a research flight on the eastern coast of Antarctica. With the gearbox and propeller torn off, the aircraft was seriously damaged and was unable to take off. The crash site was just in the middle of nowhere, stuck in the snow about 1,400 kilometers from McMurdo Station.

Fortunately, the ten man crew were uninjured but had to live in survival shelters for more than 3 days until the weather improved enough to allow a rescue plane to land. The Navy personnel who arrived to inspect the aircraft and investigate the accident determined that salvaging it would be too dangerous and costly; the salvage crew was given only an hour to cut loose the most valuable instruments, and the aircraft was left to get buried.

During the following years the aircraft was gradually buried in ice. Only the top of the airplane's tail was still above the snow. The three-foot section of the tail fin was the only object visible in miles of snow.

But the economics of aircraft procurement caused the National Science Foundation to take a closer look at the buried LC-130. In January 1987, sixteen years later, experts determined that repairing the stricken Hercules would be cost-effective, considering the price of a replacement aircraft.

On january 1987, a field repair team set up their base camp and immediately started work on the aircraft. During the next months they replaced all four of the aircraft's engines, two main landing gear systems, struts and small components. A year later, on january 10, 1988, the plane was completely dug up and it was flown from the crash site to McMurdo Station.

From McMurdo the aircraft was flown to a repair facility in Christchurch, New Zealand, where it had some additional repairments before being put back into service in Antarctica.

More info and sources: 1, 2, 3, 4, 5. Wanna digg this?

See also: Airplane buried in the sand