simple is beautiful
Fogonazos
2 ... 2 ...

Tuesday, January 9, 2007

Los ojos del cielo

A principios de 1958, y bajo el sugerente nombre de Discoverer, el Gobierno norteamericano presentó un programa de lanzamientos espaciales de carácter científico que servirían para realizar experimentos biológicos y atmosféricos desde distintos satélites. Durante más de 30 años, el mundo creyó que aquellas misiones habían contribuido a la realización de importantes avances científicos, hasta que en 1992 el Pentágono desclasificó la información y reconoció que el programa Discoverer no había sido más que una tapadera.

En los años transcurridos entre 1960 y 1972, el falso Discoverer tomó más de 180.000 fotografías aéreas de la Unión Soviética rastreando minuciosamente más de dos millones de kilómetros cuadrados. La Fuerza aérea, coordinada con la CIA, falsificó los datos científicos del supuesto programa Discoverer mientras realizaba más de un centenar de misiones secretas sobre territorio enemigo.

Los satélites "Corona" - verdadero nombre del programa secreto - fueron lanzados por cohetes Thor y realizaron las primeras fotografías de alta resolución desde el espacio. Su creación fue posible gracias a las mejoras en la tecnología de la cámara, que permitieron tomar fotografías desde una altitud de más de cien kilómetros; unas imágenes tan precisas que permitían identificar vehículos y transeúntes.

La imagen superior (detalle de la que encabeza este post) fue tomada el 28 de mayo de 1970 y muestra con detalle las inmediaciones del Kremlin y la Plaza Roja. En la fotografía, es posible distinguir coches y camiones e incluso se aprecia una cola de ciudadanos rusos esperando para entrar en el mausoleo de Lenin. (Seguir leyendo)

Esta otra imagen, tomada en 1960, muestra con todo detalle las instalaciones del Cosmódromo de Baikonur, el gran complejo espacial soviético.


Una vez realizadas las fotografías, la cápsula con la cámara panorámica se desprendía de la parte delantera del satélite a una hora y lugar predeterminados sobre el Océano Pacífico. Para evitar detecciones, las cápsulas abrían un paracaídas a unos 10.000 metros de altura y eran recogidas en pleno vuelo por un avión C-119 o un C-l30 especialmente modificados. El avión desplegaba una especie de ganchos tipo "trapecio" que atrapaban el paracaídas en vuelo.

Las fotografías realizadas por el Corona permitieron localizar decenas de silos e infraestructuras soviéticas, de manera que los norteamericanos pudieron calibrar con más exactitud el alcance de la amenaza soviética. Según algunos expertos, las fotografías desde el espacio determinaron que la Guerra Fría no alcanzara un desenlace dramático, ya que ambos bloques sopesaron al milímetro el alcance de sus fuerzas.

Paralelamente al lanzamiento de los primeros Corona, los soviéticos también desarrollaron su propio programa de satélites espía que camuflaron igualmente como una misión científica llamada Kosmos. En realidad, se trataba del programa Zenith que tomó centenares de imágenes sobre territorio norteamericano. (Bajo estas líneas, imágenes del Capitolio en Washinton DC, tomadas por un satélite espía soviético)

El último lanzamiento de una misión secreta del programa Corona se produjo el 25 de mayo de 1972. El proyecto fue abandonado después de que los norteamericanos detectaran la presencia de un submarino soviético en la zona en que el material debía ser recogido.

En total, con el Programa Corona se obtuvieron más de 800.000 imágenes de la Tierra, imágenes que fueron desclasificadas enteramente en 1995 por el Gobierno de Bill Clinton. Desde entonces, las fotografías han sido utilizadas por numerosos científicos y han servido para localizar restos de tumbas megalíticas, yacimientos arqueológicos en Mesopotamia y rastros de otras culturas milenarias.

Más: 1, 2, 3, 4 y 5

Ver también: Alfred Maul, el abuelo de Google Maps y Palomas fotógrafas

Sunday, January 7, 2007

El autódromo de Sitges

En 1923 se inauguró cerca de Sitges el mítico circuito de Terramar, el primer circuito permanente de nuestro país con un coste de cuatro millones de pesetas. Durante años, se celebraron algunas pruebas importantes en este circuito, incluido el primer Gran Premio de España, pero los problemas económicos lo fueron arrastrando rápidamente hacia el olvido. Hoy día, el circuito de Sitges permanece escondido y olvidado en mitad de un secarral apenas visible desde el satélite. A su actual dueño, un campesino que no quiere vender el terreno, no le gustan mucho las visitas, así que los pocos aficionados que conocen su ubicación se arriesgan de vez en cuando a realizar una incursión a escondidas. (Seguir leyendo)

Pincha para verlo en Google MapsAntes de construirse el circuito de Sitges, las competiciones automovilísticas habían tenido lugar en carreteras abiertas al tráfico, por lo que aquel Gran Premio de España de 1923 fue el primero en nuestro país celebrado en una instalación cerrada. Aquella primera prueba resultó especialmente espectacular gracias al trazado oval del circuito y a los peraltes casi verticales de sus curvas.

Pese a su prometedora proyección, el circuito comenzó un rápido declive nada más terminar aquella carrera. Las deudas contraídas con los constructores provocaron que éstos se quedasen con la recaudación de las entradas y no fuera posible pagar a los ganadores. Como consecuencia, la Federación Internacional prohibió la celebración de más carreras importantes.

Durante los siguientes años hubo gran interés por recuperar el circuito. En los años 30 fue vendido a un gran aficionado llamado Edgar Morowitz, que llegó a conseguir que se hiciesen carreras de motos del campeonato de España, e incluso organizó algunas pruebas espectaculares como carreras de coches contra una avioneta.

Sin embargo, la lejanía de Barcelona terminó por ser un impedimento para la llegada de aficionados, y el circuito terminó sumido en el olvido en el que hoy permanece.


Ver también: El Circuito fantasma (Este post nace de vuestros sabios comentarios)

Archivado en: Abandonos / Más: 1, 2 y 3

Wednesday, January 3, 2007

Una luna nuclear

Sobre el desierto de Nevada, a unos 105 kilómetros al noroeste de la ciudad de Las Vegas, se realizaron entre los años 1951 y 1992 un total de 925 pruebas nucleares que dejaron la superficie de la tierra como un auténtico queso gruyere. El lugar, conocido como Nevada Test Site, fue establecido como campo de pruebas por el Ejército de Estados Unidos en 1951 y desde entonces se llevaron a cabo todo tipo de detonaciones nucleares, la mayoría bajo el subsuelo. Hoy en día, las decenas de gigantescos agujeros visibles desde Google Maps, componen una especie de versión siniestra de la superficie lunar.

Según Wikipedia, “durante los años de la década de 1950, las nubes atómicas de estas pruebas podían verse desde casi 100 millas en cualquier dirección, incluida la ciudad de Las Vegas, en la que las pruebas se convirtieron en atracciones turísticas”. En ocasiones, las explosiones eran tan potentes que se sentían sobre el propio suelo de “la ciudad del pecado”. (Seguir leyendo)

La mayor de las detonaciones tuvo lugar el 6 de julio de 1962, cuando el Ejército norteamericano explosionó una bomba de 104 kilotones que desplazó 12 millones de toneladas de tierra y creó un cráter de 390 metros de diámetro y 100 m de profundidad que todavía puede apreciarse desde el espacio. La prueba, dentro de la Operación Plowshare, pretendía demostrar que las armas nucleares podían utilizarse con finalidades pacíficas en grandes obras de ingeniería, como crear bahías, caminos entre montañas o ensanchar el mismísimo canal de Panamá. Afortunadamente, la idea nunca llegó a aplicarse en ningún proyecto real.

Un informe del Instituto Nacional del Cáncer, publicado en 1997, determinó que los centenares de pruebas nucleares pudieron provocar de 10.000 a 75.000 casos de cáncer de tiroides en la población de Nevada, lo que llevó al Gobierno a compensar con 50.000 dólares a todas aquellas personas que presentasen enfermedades que pudieran haber sido causadas por los años de locura nuclear.

Hoy en día, algunos carteles siguen advirtiendo a los visitantes los peligros de adentrarse en la zona.


Aquellos "maravillosos" años:

Más: 1, 2 y 3 / [via]
Relacionada: Las bombas del arco iris

Tuesday, January 2, 2007

AquaDom, el mayor acuario cilíndrico del mundo

El acuario cilíndrico más grande del mundo se encuentra en el vestíbulo del Hotel Radisson de Berlín, y constituye un auténtico espectáculo para los ojos. Con sus más de 25 metros de altura, el acuario alberga un millón de litros de agua salada en los que nadan más de dos mil peces tropicales y algún que otro submarinista, afanado en limpiar la gigantesca estructura.


Realizado en vidrio sintético, el acuario provoca en el recién llegado la sensación de estar sumergido en el océano. Un ascensor transparente recorre su interior y permite contemplar la variedad de peces de colores que lo pueblan. (Seguir leyendo)

Gracias a esta espectacular estructura, además, el Radisson puede presumir de ser el único hotel del mundo que ofrece “vistas al mar” en sus habitaciones interiores.




Construcción

Los trabajos para la construcción del acuario comenzaron en enero del 2001 y finalizaron en diciembre de 2003. Para realizar este proyecto, el estudio de arquitectura de Sergei Tchoban empleó técnicas más innovadoras tanto desde el punto de vista estático como estructural. Gracias a ellas ha sido posible realizar una construcción cilíndrica de aspecto ligero, aunque en realidad pesa 150 toneladas, ocupa una superficie de 91 metros cuadrados y 1.400 metros cúbicos de volumen.





Click here to read the English version
Más: 1, 2, 3, 4 y 5

Monday, January 1, 2007

AquaDom, the world's largest cylindrical aquarium

Placed at the lobby of the Radisson SAS Hotel in Berlin, the 25 meters high AquaDom is the largest cylindrical aquarium ever built. Filled with about 900,000 liters of seawater, it contains some 2600 fish of 56 species.

Combined with a vast amount of sandblasted glass, the giant AquaDom gives a transparent-like feeling to the lobby. Guests and visitors are able to travel through the aquarium in a glass-enclosed elevator to reach a sightseeing point and restaurant under the glass roof. Two full-time divers are responsible for the care and feeding of the fish and maintenance of the aquarium.

Some of the interior rooms and suites look out over the atrium, offering "ocean views" of the AquaDom.




Construction

The AquaDom was opened in December 2003. It cost about 12.8 million euros. The acrylic glass cylinder was constructed by the U.S. company Reynolds Polymer Technology. The outside cylinder was manufactured on-site from four pieces; the inside cylinder for the elevator was delivered in one piece. The Aquadom is the largest acrylic glass cylinder in the world, with a diameter of over 11 meters, built on a 9 meters tall concrete foundation.





More info: 1, 2, 3, 4 y 5